Roberto Pla Sales (16/12/1915-17/2/2004). Su actividad tuvo por escenario un doble ámbito: el de la música y el del estudio, traducción y comentarios de textos de sabiduría, siendo asimismo autor de obras consideradas hoy de referencia, y de numerosos artículos. En los apartados de Testimonios puede encontrarse información adicional a la que sigue.

Roberto Pla

Comida Homenaje a Roberto Pla de los Cantores Clásicos, 10 de julio de 1949. 1ª fila, 1º izda. Roberto Pla sentado en el suelo.

Roberto Pla, en el Acto Académico Homenaje a Lola Rodríguez Aragón, celebrado en la Escuela Superior de Canto el 21 del noviembre de 1980

 

Actividad en el ámbito de la música

Estudió en el Real Conservatorio de Madrid donde durante muchos años fue Profesor de Solfeo y Teoría Musical. Fue fundador y director del Coro de Cantores Clásicos (hoy Coro de RTV). Mantuvo una colaboración muy cercana con la soprano Lola Rodríguez de Aragón, a quién ayudó en la formación y funcionamiento de la Escuela Superior de Canto, de la que sucesivamente fueron directores y en la que fue catedrático de musicología. También  promovió y dirigió el Certamen de Cantos y Romanzas. Fue parte en la constitución de la Fundación Nacional de Arte Lírico y la Orquesta Nacional. También ejerció la dirección de los programas musicales de Radio Nacional.

Con el sello Hispavox, del que fue director musical, dirigió muchas grabaciones de zarzuela, música antigua española y canto gregoriano, sobresaliendo entre ellas la importante “Antología de la música hispana”.  Realizó la “Transcripción integral según la métrica latina, de las Cantigas de Santa María” de Alfonso X. En el campo de la trascripción de la música antigua española la Biblioteca Nacional custodia ocho de sus obras y cuarenta y cinco en las que figura como colaborador y participante.

Actividad como escritor, comentador y traductor de textos de sabiduría

Roberto Pla tradujo y comentó ampliamente los siguientes Libros de Sabiduría oriental y sufí: 

  • Viveka – Suda – Mani: La joya suprema del discernimiento (Sankara, Sirio).

  • Tao Te King (Lao Tse, Diana).

  • Kârikâ y comentarios a la Mâmdûkyopannhada (Sirio).

  • Un Yoga para occidente: el arparshayoga (J.M Riviere, Etnos).

  • Tratado de la Unidad (Ibn Arabí, Sirio).

En 1990 se publicó su última y gran obra «El hombre templo de Dios vivo», exégesis oculta de la religión de Cristo a partir de comentarios al evangelio según Tomas”.

En 1997 se publicó la Bhagavad Gita, cuya traducción realizaron el grupo de personas que indica José Manuel Vidal en su escrito (ver testimonios). Roberto contribuyó puliendo el estilo y escribiendo los comentarios.

Publicó los siguientes artículos (reproducidos en esta web con el amable permiso de los editores):

En la revista Saravasti: Meditación Universal según el Padrenuestro; Himno de Purusha; Conversaciones en torno al hombre universal; Carta a un Hermano en Brahaman.

En la revista Viveka: Entrevista con Roberto Pla; Consulta y respuesta; El Evangelio de Juan a la luz del Vedanta; Sobre la necesidad Universal de la meditación y La Oración de la Unidad.

Notas y comentarios biográficos

Roberto Pla nació en Valencia y vivió en Madrid desde los tres años. Al parecer, en su casa había conocimiento de teosofía y también una gran biblioteca por medio de la cual aprendió el sanscrito.

Si bien dio algunas conferencias, no ejerció propiamente de maestro en textos de sabiduría, no tuvo escuelas ni seguidores formales. Seguramente las relaciones más cercanas en este sentido las tuvo con el Prof. Lahiry y con Esperanza Borús, fruto de las cuales nos quedan las cartas que se incluyen en esta web. Esperanza recibió en su momento la autorización explícita para hacer de las suyas el uso que estimase conveniente.

Según dicen quienes le conocieron, Roberto era una persona muy discreta y sencilla, de carácter apacible. Curiosamente, personas que tenían trato con él en el ámbito de la música no sabían nada de su otra pasión. Además de su relación de amistad y estrecha colaboración con Lola Rodríguez Aragón, a la que nos hemos referido, mantuvo una amistad profunda, compartiendo también intereses espirituales, con José Manuel Vidal, director de Hispavox. 

Roberto estuvo casado con Carmen Pardos Navarro, pianista, que falleció tres años antes que él, en la misma residencia donde Roberto pasó los últimos años de su vida, entrando progresivamente en un gran silencio hasta apagarse. No tuvieron descendencia de su matrimonio.

Parte de sus cenizas fueron llevadas al Ganges, cerca de Benarés, así se cumplía póstumamente con el deseo que alguna vez había manifestado de conocer India.

Vida interior

Estando terminando El Hombre Templo de Dios Vivo conoció Roberto Pla al Prof. Lahiry, de Benarés, con ocasión de una visita que este último hacía a Madrid. Como consecuencia de los encuentros que tuvieron lugar, se estableció entre ellos una entrañable amistad a la que siguió una correspondencia de la que nos parece esclarecedor reproducir algunos fragmentos. Los textos más completos de que disponemos se pueden ver en el Apartado de Artículos y Cartas en esta web.

En octubre de 1988 Roberto Pla escribió:

Mi amado hermano: Por ahora cumplo mi karma de escribir un libro por el que doy salida a dos proyectos profundos: Resucitar en lo posible la verdad de lo que Jesucristo dijo escribiendo una elegía, una pequeña flor a él dedicada por sus trabajos de amor perdidos. Dedicar un pequeño esfuerzo de amor por estos hombres de occidente, estos llamados cristianos, que fueron privados de recibir la hermosa realización de la Conciencia Pura que Jesucristo explicó para ellos.

En febrero de 1989 el Prof. Lahiry escribió:

… Estoy contento sabiendo que ya has terminado el libro que estabas escribiendo sobre las enseñanzas auténticas de Jesucristo. Ahora, para ti, ya es tiempo de permanecer inmerso en la Paz Suprema, el estado más allá de las cualidades y de la dualidad, en la Unión Perfecta más allá del Conocimiento, el Conocedor y lo Conocido.

En mayo de 1989 Roberto Pla escribió:

Mi querido hermano: Tan pronto como hube terminado mi libro sobre lo que pienso que fue la verdadera enseñanza de Jesús, pude, en efecto, tratar de vivir sumergido en la paz del silencio interior. Así lo hice.

Ahora bien, desde hace unos quince días se ha producido un cambio interior que … me ha hecho girar por entero mi manera de contemplar el mundo y que no me quita la paz, si no que parece haberla hecho permanente, estable, fija, pues me mueve a vivir en adoración constante de Eso, del Ser que soy y Es. 

Trataré de explicarme. Durante muchos años, consistió la esencia de mi meditación en objetivar la mente y sin duda esa objetivación me ayudó a comprender y practicar que no existe un yo psicológico, anclado en la mente. Después comprendí que lo que llamamos mente no es más que una sucesión de pensamientos y esta comprensión significó la destrucción de la mente; pero aun así, el pensamiento o la contemplación silenciosa que a veces se producía, era desde la mente…

… Pero ahora todo ha cambiado de dirección, un cambio radical que ha venido por sí solo, casi de repente, sin luces mágicas, ni estado emocional nuevo y que responde con precisión y en verdad a la locución Yo Soy Eso. Cuando estoy en silencio, sumergido en mí paz consciente, o cuando vivo, hablo, escribo, pienso, Yo Soy siempre Eso y no porque pienso o creo que Soy Eso, sino porque Eso es el fondo absoluto, eterno y permanente de mí mismo, de lo que Soy. En tal circunstancia, no busco a Brahman, porque soy Brahman, ni trato de hallar la felicidad, porque soy la felicidad…

Me importa explicarte que éste del que hablo no es un estado anormal, exaltado, pues ninguna otra cosa ha cambiado. En realidad nada veo. No hay luces, ni percepciones de ninguna clase. Tampoco soy más sabio, ni un hombre realizado, etc… Lo único que podría decirte es que siempre estuve en una orilla y ahora estoy en la otra, eterna, perfecta, permanente, para siempre. En cuanto al paisaje de esta nueva orilla, no lo conozco; lo único que me parece es que está hecho de amor, de unidad con todo y de humildad. Solo, cuando miro mi mente, me río de mí mismo por haber estado durante tantos años identificado con ella, creyendo que era yo…

En febrero de 1990 Roberto Pla escribió:

Mi querido hermano: He tardado varios meses en contestar a tu inapreciable carta porque quería ser cauteloso en mi respuesta. Hoy te puedo confirmar que tu apelación a Gita VII, 19 fue una previsión exacta y maravillosa de lo que en ese momento era bueno que se me dijera. Puedo explicarte que mi conciencia encuentra ahora su refugio en ESO como un s´ arana gata humilde y recién nacido; cuando por inadvertencia se desliza hacia el yo, vuelve sobre sí misma a ese hueco interior que es su casa verdadera. Desde ahí, la llama de la lámpara arde inalterable cuando no hay viento y entonces transcurre, atemporal, un Dhyân Mârga insospechado. ¿Y qué otra cosa puedo decirte desde el seno de esta alegría nueva, cuando como ahora, avivado por tu recuerdo, me invade el amor de ESO? 

En marzo de 1990 el Prof. Lahiry escribió:

Mi querido y bien amado hermano. Estoy extraordinariamente feliz al haber recibido tu maravillosa carta. Quiera Dios en Su Infinita Gracia, estabilizarte en el Estado Estable que EL (ESO) ES. ¿Qué más necesita (o puede) ser escrito?

En octubre de 1991 Roberto Pla escribió:

Mi querido hermano: Observo que la poca frecuencia de mis cartas no interrumpe nuestra bien amada comunicación. También compruebo que cuando el pensamiento funciona como simple pensamiento mecánico, libre de toda intromisión del pensador, es decir, sin sujeto, sin deseo de llegar a ser, es entonces un pensamiento que cesa fácilmente y que jamás rompe el Silencio que todo lo comunica. Me gusta decirte que del Silencio – de ESO,- parece emanar en ocasiones un sabda, un sonido o saber no transformable en conocimiento del intelecto: una realidad de la conciencia ¿chit?, que hace más intensa la Paz sin límites.

En enero de 1992 el Prof. Lahiry escribió:

…Todo lo que has escrito en tu carta es absolutamente cierto. Mi bisabuelo ha escrito: “Si piensas en Aquel que piensa, entonces ¿dónde está el pensamiento?”. En tal estado uno puede decir (con Ramana Maharshi): “El Silencio es el lenguaje del Ser”. Y el “Anahata Shabda”, el sonido sin origen (literalmente no golpeado), también es el lenguaje del Ser. Mi bisabuelo ha dicho: “Desear es la única atadura”; la cesación espontánea y natural de todos los deseos es la Liberación en Vida (Jivanmukti). Este es un estado en el que la triada de Conocimiento, Conocedor y lo Conocido no existe. Este es el estado post-meditación, el Asparsha del Mandukya, el “Yo y mi Padre somos Uno”, de Jesucristo.

En noviembre de 1994 Roberto Pla escribió:

Mi querido hermano: Ocurre que ESO se hace presente en los pensamientos, y aún más adentro, en la conciencia, como Presencia real, única y permanente de un uno mismo universal. Todo es ESO y verlo en todo y en todos es una realidad hermosa, una Plenitud inexplicable, no buscada ni imaginada, que viene y vive por sí sola. Me complace vivir ese amor sin límites…

En noviembre de1994 el Prof. Lahiry escribió:

Mi querido y bien amado hermano: Gracias por tu hermosa carta del pasado 2 de Noviembre. (Escrito en español por el Prof. Lahiry) “AL TERMINO DE MUCHAS VIDAS, EL GNANI SE REFUGIA EN MI, PUES DESCUBRE QUE VASUDEVA ES TODO LO QUE EXISTE. DIFICIL DE ENCONTRAR ES, EN VERDAD, TAL MAHATMAN” (GITA VII-19) Con profundo reconocimiento a ESE VASUDEVA, e infinito amor a los disfraces con los nombres y formas de Roberto Pla y Carmen …

Oración de la unidad

Concédenos, Señor, la conciencia absoluta

y eterna de la Unidad.

Que nuestros pensamientos, palabras y actos sean

siempre Sus pensamientos, Sus palabras y Sus actos.

Que la mutación de nuestra conciencia en la Suya

no nos haga sentirnos elegidos Suyos.

 

Concédenos, Señor, morir para los atributos

al fin y para siempre.

Que la nada nos acoja y pacifique.

Que no florezca en nosotros la Unidad,

solo que la Unidad sea,

para que no aparezca manchada con la sombra nuestra.

 

Concédenos, Señor, que cese nuestra mente

por la muerte real o figurada.

Que algo de la mente recuerde cuando cese

que la mente suspendida es la Unidad.

Que la mente sepa y no olvide que, cuando cesa,

ella eres Tú.

 

Concédenos, Señor, que conozcamos

que todo nos ha sido concedido en el principio.

Que seamos felices con la felicidad que somos.

Que conozcamos con el conocimiento que somos.

Que amemos con la llama de amor que somos.

 

Concédenos, Señor, lo único que aún no

nos tienes concedido:

¡Que el Señor reconozca al Señor, en el Señor!